
En los últimos tiempos la conciencia en el cuidado ambiental ha aumentado a nivel mundial, y está despertando un gran interés por métodos y materiales de construcción ecológicos.
Existe una gran variedad de sistemas de construcción, muchos de los cuales se han utilizado durante cientos de años, que suponen un menor riesgo para el medioambiente y la salud humana.
Este tipo de construcciones presentan ciertas ventajas frente a la construcción convencional: menor impacto ambiental, menor consumo energético y reducción de emisiones contaminantes tanto en fabricación, como transporte y ejecución; facilidad de construcción con métodos sencillos, sin necesidad de mucha tecnología; y amplia disponibilidad de materiales a menor costo.
Estas propiedades hacen de la construcción con sacos de tierra, un método atractivo para viviendas no sólo para el mercado occidental, también para su uso en proyectos de ayuda humanitaria.
Gracias a técnicas basadas en principios básicos de las estructuras, con los materiales y herramientas del lugar, es posible construir refugios o viviendas en muy poco tiempo, lo que facilita las labores de reconstrucción de lugares devastados.
Una construcción de tierra de buena calidad, es perfecta para lograr la autosuficiencia energética de la vivienda; incrementan el ahorro energético, gracias a la inercia térmica del material, facilitan la alimentación energética pasiva, optimizando el aprovechamiento de las energías naturales, e incorporando nuevas fuentes de energía y aprovechamiento y depuración de aguas.
La arquitectura de tierra es más que una apuesta por la sostenibilidad, es una apuesta por la humanidad.

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